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miércoles, 13 de diciembre de 2017

Espuma de pecorino a la pimienta y coca de maíz con relish de pimientos asados

    De nuevo me hayo inmersa en otro reto, ya sabéis que siempre me han gustado y he participado en cuantos he podido, aunque ahora no tenga tanto tiempo intento no dejar del todo este vicio mío 😉
    En esta ocasión vamos a jugar al Veo, veo con una foto del cocinero venezolano Christian Paris (@paris.tian)
    Esta es mi foto


    Y esta es la original cuya autoría, vuelvo a repetir es de @paris.tian


    No me enrollo, voy a contaros lo que he preparado.
   

    Ingredientes :
    Para la espuma

  • 100 g de queso pecorino romano 
  • 75 g de leche
  • 150 g de nata líquida (35% m.g.)
  • 2 claras pasteurizadas
  • 1 pizca de sal
  • 1 vuelta de pimienta blanca de molinillo, recién molida
    Para la coca de maíz
  • 100 g de harina de maíz
  • 45 ml de agua
  • 45 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 pizca de sal
    Para el relish de pimientos asados
  • 1 pimiento rojo
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 cucharadita de perejil fresco picado
  • 1/2 cucharadita de albahaca fresca picada
  • 2 cucharaditas de vinagre de vino tinto
  • 3 cucharaditas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 pizca de sal
  • 1 vuelta de molinillo de pimienta negra, recién molida
    Además
  • 10 g de queso pecorino romano rallado
  • Cebollino picado

    Lo primero será preparar las cocas para que puedan enfriarse. Precalentar el horno a 200ºC.
    Poner todos los ingredientes en un bol y amasar hasta que quede una masa uniforme y compacta. Extender entre dos papeles de horno hasta que tenga un grosor de unos 2mm y poner en una bandeja forrada con papel, yo usé uno de los papeles que utilicé para extender la masa.
    Precortar rectángulos y hornear durante unos 20 minutos, no debe estar muy dorada. Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla.
    Lo siguiente será preparar el relish. Asar el pimiento en el horno, que estará caliente a 200ºC, dentro de una bolsa de asar, durante 45 minutos. Sacar y dejar enfriar ligeramente para poder pelarlo y quitar las semillas.
    Picar el pimiento y el ajo pelado y poner en un bol junto a las hierbas, el vinagre y el aceite. Mezclar bien y salpimentar generosamente. Tapar y refrigerar durante, por lo menos, 30 minutos para que los sabores se integren.


    Por último prepararemos la espuma. Rallar el pecorino y poner en un cazo a fuego medio junto con la leche. Remover hasta que el queso se funda completamente. Retirar del fuego y añadir la nata y la pimienta. Dejar infusionar tapado durante 10 minutos. Triturar y colar .
    Montar las claras a punto de nieve junto con la sal. Y, sin dejar de batir, verter la mezcla de queso colada hasta que esté homogéneo.


    Tan solo quedará montar el plato, o mejor dicho el vaso.
    Repartir la espuma en los vasos. Y colocar como tapa sobre cada uno una coca en la que habremos puesto una cucharadita de relish. Espolvorear con más pecorino rallado y un poco de cebollino picado.


    Con las cantidades que os pongo habrá espuma para cuatro vasitos. A mí me salieron 8 cocas como las que veis en las fotos, las podéis conservar sobre papel de cocina dentro de una caja hermética. Y relish salió un botecito pequeño que, guardado en la nevera, aguantará bien unos 4 días.


    La espuma está basada en una de parmesano del maestro Ferrán Adriá. La coca en una receta de empanada abierta de El cocinero fiel y el relish es del libro Pesto & Chutney de NGV.

martes, 5 de diciembre de 2017

Gofres belgas con coulis de frutos rojos, helado de yogur y peta zetas {Cooking the Chef}

    Ya tocaba que subiera una entrada dulce ¿a qué sí? Hacía tiempo que le tenía echado el ojo a este postre de la carta de uno de los restaurantes de Quique Dacosta, el Mercatbar de Valencia. Me parece muy divertido el incluir chuches en su presentación, estaba deseando ver la cara de mis chicos cuando notaran las explosiones de las peta zetas al comerlo.


    Además, el Chef elegido este mes por las chicas de Cooking the Chef precisamente ha sido este ilustre embajador de la cocina valenciana, lo tenía clarísimo : esta iba a ser mi aportación. El resto de las aportaciones las tenéis aquí.
    Lo peor de todo ha sido, como me pasa últimamente, sacar el tiempo para poder realizarlo y, al final, casi me pilla el toro... no tengo remedio. De hecho, tengo a medias otro par de recetas algo más elaboradas, ambas dos saladas, pero eso... que están a medias, con todo comprado y parte de las preparaciones congeladas. Con lo que espero que, en breve, puedan ver la luz, tendré que encender una vela al patrón de los imposibles, jejjeje.
    De momento, os dejo con la receta de lo que hoy os he traído


    Ingredientes :
    Para los gofres (salen 6)
  • 125 g de harina
  • 13 g de levadura fresca
  • 75 g de azúcar perlado
  • 100 ml de leche
  • 50 g de mantequilla
  • 1 pizca de sal
  • 1/2 sobrecito de azúcar avainillada (4 g)
  • 1 huevo L
    Para el coulis de frutos rojos
  • 60 g de frambuesas 
  • 60 g de arándanos
  • 60 g de moras
  • 30 ml de agua
  • 15 ml de zumo de limón colado
  • 45 g de azúcar
    Además
  • Unas cuantas frambuesas y arándanos para decorar
  • Unas cuantas chuches variadas
  • Helado de yogur
  • Peta zetas de fresa y de arándano
    La receta de los gofres belgas de Sweet & Sour y la del coulis de Uno de dos.
    El helado de yogur es comprado, en otra ocasión os prometo que será casero y lo publicaré. Y las peta zetas las conseguí en Tiger... las de arándano son una locura. También las tienen de naranja, así que me tendré que inventar algo nuevo para poder incluirlas, jejjeje.

    Poner en un cazo 60 ml de leche junto a la mantequilla, llevarlo a fuego medio y dejar que esta se funda lentamente. Retirar y esperar hasta que esté tibia.
    Añadir la yema, romperla en seguida y remover hasta que esté bien incorporada. Reservar.
    Disolver la levadura en los 40 ml de leche restantes, que deberán estar tibios. Tamizar la harina, la sal y el azúcar avainillado en un bol amplio. Abrir un hueco en el centro y verter en su interior la mezcla de leche y yema y la levadura disuelta. Mezclar bien hasta que la masa esté homogénea. Será una masa bastante espesa.
    Tapar con un film plástico engrasado y dejar reposar en un lugar cálido hasta que doble su volumen.

    Mientras la masa leva prepararemos el coulis para darle tiempo a que se enfríe.
    Lavar bien las frutas y dejar que escurran sobre un colador. Echar en un cazo el agua, el zumo y el azúcar y poner a fuego lento. Remover de ver en cuando y, cuando el azúcar esté disuelta por completo, añadir las frutas.


    Dejar cocer hasta que las frutas estén muy tiernas y haya perdido parte del líquido, yo lo tuve unos 20 minutos. Retirar del fuego, dejar que baje un poco la temperatura y pasar a través de un colador , apretando con la mano de un mortero, para retirar las pepitas y que quede fino. Reservar dentro de un biberón.

    Cuando la masa de los gofres haya doblado su volumen añadir el azúcar perlado, al tiempo que lo integramos estaremos desgasificando la masa.
    Montar la clara a punto de nieve, agregar e integrar con movimientos envolventes.
    Enchufar la gofrera para que se caliente. Engrasar ligeramente con aceite de girasol, con ayuda de un pincel de silicona, y poner 2 ó 3 cucharadas de masa repartiéndola rápidamente por toda la superficie. Cerrar, sin echar el pestillo para no aplastar demasiado, y dejar cocer 8 minutos aproximadamente. Sacar con una espátula, para evitar que se rompan, y dejar reposar unos segundos sobre una rejilla para que endurezcan un poco.
    Emplatar regados con el coulis de frutos rojos y acompañados con una quenelle de helado de yogur, frambuesas, arándanos y algunas chuches. Espolvorear con las peta zetas.


    Servir enseguida para que el gofre esté aún caliente y el helado no se derrita manteniendo así el contraste de temperaturas que buscamos.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Rábanos asados a la miel y yogur de cabra a la lima

    Hasta ahora, siempre que veía manojos de rábanos en la frutería solo pensaba que podía utilizarlos para ensaladas. De repente me encuentro con una receta donde se preparan horneados y, claro, no me he podido resistir a prepararlos y, por supuesto, a probarlos.


    La verdad es que es curioso como catalogamos los alimentos según los hábitos a los que estamos acostumbrados, jamás se me habría pasado por la cabeza hornear rábanos. Y, aunque al principio me chocó el sabor, tengo que decir que están deliciosos... por lo menos para mí.


    Tanto el picor de los rábanos como la ligera acidez del yogur aromatizado con lima se ven suavizados por el dulzor de la miel.


    Ingredientes :
  • 1 manojo de rábanos rosas
  • 1 yogur de cabra
  • 4 dientes de ajo
  • 1/2 lima
  • 2 cucharadas de miel de romero
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Flor de sal
  • Pimienta blanca de molinillo recién molida
    Precalentar el horno a 180ºC
    Lavar, cortar las raíces de los rábanos y las hojas dejando solo 1cm del tallo. Colocar los rábanos y los ajos sin pelar en una fuente de horno. Regar con la miel y el aceite de oliva y salpimentar.


    Hornear durante unos 25 minutos hasta que, tanto los rábanos como los ajos, estén ligeramente caramelizados.
    Lavar y secar concienzudamente la lima. Rallar la piel y exprimir su zumo.
    Mezclar el yogur con la ralladura y el zumo y salpimentar al gusto.


    Disponer en la base de los platos una cucharada del yogur y repartir por encima los rábanos.
    Regar ligeramente con el jugo de la cocción de los rábanos y servir antes de que se enfríen.


    En la receta original el yogur era de oveja y se usaba limón en vez de lima pero, cómo no iba yo a cambiar  algo en una receta??? Tenía que darle mi toque, eso o que no encontré yogur de oveja y se me acabaron los limones, jejjeje.


    Fuente : Revista Regal

jueves, 23 de noviembre de 2017

Tartiflette de abadejo y chorizo

    Una de mis principales fuentes para encontrar recetas con las que deleitaros es, como bien sabéis, la revista Regal. Cada ejemplar acaba marcado con infinidad de post-it indicando recetas que tengo que probar. Hace unos días, recolocando un poco los ejemplares, observé que, en una de las primeras revistas que compré, había una receta que aún no había preparado.
    Siempre me ha chocado la costumbre que tienen los chefs de otros países de echar chorizo en cualquier preparación y en está mucho más ya que lo mezcla con pescado.
    Bueno, igual hasta podía estar rico y se dejaba comer 😉 Así que dicho y hecho, me metí en harina, y ahora os puedo decir que, no está rico, está absolutamente delicioso, con decir que todos en casa repitieron...


    Esta tartiflette es una versión, más ligera y delicada que la tradicional, ideada por el Chef Damien, a quien podéis ver en acción preparándola pinchando aquí. Como no podía ser de otra manera, yo he modificado algunas cantidades de la receta original, ¡¡no tengo remedio!!


    Ingredientes :
  • 200 g de filetes de abadejo (400g en la receta original)
  • 1 kg de patatas (de las de cocer)
  • 1/2 kg de cebollas dulces
  • 1 petit reblochon de Savoie (mínimo 230g)
  • 60 g de chorizo en rodajas gorditas
  • 200 ml de vino blanco seco
  • 200 ml de leche
  • aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra de molinillo, recién molida
  
    Pelar y cortar las cebollas en juliana fina. Pochar en una cazuela con un chorrito de aceite de oliva virgen extra durante unos 5 ó 6 minutos.
    Cortar las rodajas de chorizo en pequeños bastoncitos y añadir a la cazuela. Mezclar, echar la mitad del vino (100 ml), tapar y dejar cocer, removiendo de vez en cuando, durante 30 minutos. Ir añadiendo el resto del vino según vaya siendo necesario. Salpimentar.
    Mientras, lavar bien las patatas y poner a cocer en abundante agua con sal durante 20 minutos.  Comprobar que están cocidas pinchándolas con la punta de un cuchillo y refrescar en agua fría para parar la cocción. Escurrir, retirar la piel y cortar en rodajas.
    Dorar ligeramente en una sartén, con un chorrito de aceite de oliva, y salpimentar.
    Escaldar los filetes de abadejo en la leche hirviendo durante 5 minutos. Lonchear el reblochon.
    Precalentar el horno a 190º C.
    En una fuente de gratinar disponer una capa de patata. Colocar la mitad de la cebolla sobre la capa de patata. Desmigar groseramente el abadejo y repartirlo por encima. Poner una nueva capa de patata y otra con el resto de la cebolla. Cubrir con las lonchas de reblochon y hornear de 20 a 25 minutos, hasta que la superficie esté ligeramente dorada.


    Acompañar de una ensalada para completar la comida.


   

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Crema de boniato rojo y setas portobello

    No sé si os pasa también a vosotros pero odio a muerte este cambio de hora que hemos tenido hace poco. Eso de que a las 6 de la tarde ya sea de noche me deprime totalmente, y más que es precisamente esa la hora a la que salgo de trabajar. No me cunde el día en absoluto, lo único que me apetece al entrar en casa es sentarme en mi sillón preferido, arroparme con una mantita y, acompañada de una tisana bien caliente, ponerme a leer.
    Solo me saca de esta pereza el meterme en la cocina y ponerme a probar nuevas recetas o reducir la lista de las pendientes que tengo anotadas por hacer.


    Esta cremita es una receta del segundo tipo, o sea, de las pendientes por hacer y, la verdad es que, ahora me lamento de no haberla preparado antes porque está absolutamente divina.
    Por una vez, y sin que sirva de precedente, he hecho la receta de la crema al pie de la letra. Bueno, más o menos, ya que le he puesto una ramita de tomillo fresco y he variado un poco el acompañamiento a la hora de llevarla a la mesa... para adecuarla un poco más a nuestros gustos.


    Ingredientes :
  • 1 boniato rojo grande
  • 100 g de cebolla dulce (1 mediana)
  • 200 g de setas portobello
  • 1/2 litro de caldo vegetal
  • 1 ramita de tomillo fresco
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
    Para acompañar
  • 1 y 1/2 cucharada de queso rallado (usé parmesano)
  • Semillas de sésamo tostado y negro
  • 2 ramitas de tomillo fresco

    Precalentar el horno a 200ºC.
    Lavar bien el boniato y poner sobre una bandeja de horno cubierta con papel. Hornear por lo menos 1 hora, comprobar que esté bien cocido pinchando con una aguja o una brocheta, yo lo tuve 1 hora y cuarto.
    Lavar los portobellos y retirar la parte terrosa del pie. Pelar y cortar la cebolla en juliana.
    Pochar la cebolla en una cazuela, con un chorro de aceite, durante unos 4 ó 5 minutos, hasta que empiece a estar transparente.
    Añadir las setas, cortadas trozos o en láminas gordas, junto a las hojas de la ramita de tomillo y saltear.
    Pelar el boniato y agregar la carne en la cazuela. Verter el caldo. Salar ligeramente y dejar que de un hervor. Triturar y rectificar la textura, si lo queréis menos espeso añadir más caldo.
    Repartir la crema en los platos, espolvorear con el queso y las semillas de sésamo y decorar con media ramita de tomillo fresco.


    Servir la crema bien caliente. Ya me contaréis que os parece, en casa es de las que más éxito ha tenido, ha gustado mucho mucho mucho.

    Fuente : Fentdetutto

sábado, 11 de noviembre de 2017

Bundt Cake de castañas relleno

    "Castañas, castañas, las puedes tomar en un cucurucho para merendar.
     El mes de Noviembre castañas nos da, asadas, tostadas ¡qué ricas están!
     ¡A las ricas castañitas, asaditas, calentitas!"

    Llevo toda la semana escuchando los ensayos de los peques del cole de mi barrio, así que no me he podido resistir a introducir esta entrada con la dichosa cancioncilla, jejjeje... porque hoy la cosa va de eso, de castañas.
 

    Además he utilizado un molde de lo más otoñal, el Harvest leaves de Nordic Ware, que queda de lo más apropiado para la estación en la que nos encontramos.


    Ingredientes :
  • 190 g de harina de castañas
  • 150 g de harina
  • 2 cucharaditas de levadura química (tipo Royal)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 250 ml de nata líquida
  • 100 g de azúcar
  • 150 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 175 g de crema de castañas
  • 3 huevos
    Relleno :
  • 100 g de harina
  • 40 g de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 125 g de marrón glace (1 docena aproximadamente)
  • 125 g de crema de castañas

    Precalentar el horno a 190ºC.
    Engrasar el molde y dejar reposar boca abajo sobre papel de cocina para eliminar el exceso de grasa.
    Primero prepararemos el relleno. Echar la harina tamizada sobre la mantequilla en trocitos y mezclar hasta que esté incorporada. Añadir la crema de castañas y, cuando esté homogéneo, agregar los marrón glace troceados. Reservar el relleno.
    Tamizar las harinas, la sal y la levadura y reservar.
    Batir la mantequilla y el azúcar a velocidad baja. Añadir la crema y seguir batiendo hasta que esté uniforme.
    Agregar los huevos de uno en uno, batiendo entre cada adicción. Echar la mezcla de harinas de tres veces alternando con la nata integrando cada adicción con ayuda de una espátula con movimientos envolventes sin remover demasiado, justo hasta que se integren.
    Verter la mitad en el molde preparado, presionando para que no queden huecos, añadir el relleno en el centro, sin que toque ni los laterales ni el tubo central, y cubrir con el resto de la masa. Alisar procurando que quede más alto por los laterales que por el interior.
    Golpear varias veces sobre la superficie de trabajo, protegida por un paño, para eliminar las burbujas que haya.
    Hornear durante unos 45 minutos o hasta que al pinchar con una aguja esta salga limpia.
    Sacar y dejar reposar 15 minutos antes de desmoldar. Zarandear el molde para que el bizcocho se despegue de las paredes y desmoldar sobre una rejilla. Dejar enfriar totalmente.


    Y que os voy a decir de como está... bueno no, lo siguiente.

    Fuente : Sweet & Sour

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Chips de patata caseras #estotecuidalapatata

    Pocas cosas dan más satisfacción que las hechas en casa y hoy esta máxima se cumple al 200%
    Contar con un platito de chips de patatas, a la hora del aperitivo, es lo más habitual así que ¿por qué no hacerlas caseras?


    A veces las cosas más cotidianas abren la puerta de la memoria donde se encuentran los recuerdos más entrañables. Cierro los ojos y puedo recordar con total claridad las mañanas de domingo con mi padre, el olor a la loción de después del afeitado, de fondo la música de alguna zarzuela, el pequeño vasito de vino añejo acompañado de un platito de chips que siempre siempre compartía con nosotras. De eso hace muchos muchísimos años y desde entonces no puedo entender un aperitivo dominical sin un vinito y, por supuesto, unas chips de patata.


    Dejando la parte sentimentaloide a un lado, si hoy me he decidido a preparar las chips caseras ha sido para participar en el reto #estotecuidalapatata que han organizado a través de Instagram los chicos de Cocinando sabores, vamos que me gusta a mí más un reto... 😁😂😂


    En esta ocasión solo son tres ingredientes los que hacen falta : patatas, sal y un buen aceite de oliva virgen extra. Así que venga, que os cuento como se hacen, ya veréis como es super sencillo.
    Para no complicar mucho la cosa, no os voy a meter un rollo de cual es la variedad más adecuada para preparar esta receta, vamos a utilizar patatas de las que venden especiales para freír.
    Cogeremos las patatas y retiraremos las motitas que puedan tener antes de pelarlas. Las lavamos, las secamos bien y, con el mismo pelador, vamos sacando las chips, así quedarán bien finitas.
    Ponemos una sartén con abundante aceite de oliva virgen extra a fuego medio-alto y, cuando esté bien caliente, ir echándolas de una en una no muchas de cada vez. Habrá que freírlas por tandas.
    Cuando estén doraditas sacarlas con ayuda de una espumadera e ir depositándolas en un plato cubierto con papel de cocina para retirar el exceso de grasa. Espolvorear con un poquito de sal y... voilà.


    Facilísimo ¿a qué sí? Pues están ricas no, lo siguiente.


    Dicen que se conservan bien durante algunos días guardadas en una bolsa de zip. Yo no os lo puedo asegurar porque, cada vez que las he preparado, han sido vistas y no vistas. Vamos que han volado en un suspiro, como que para poder sacar las fotos de esta entrada las he tenido que esconder 😉😉 y he terminado la sesión literalmente rodeada 😂😂